Una vida adormecida


Los cristianos no vamos a la iglesia, somos la iglesia. Hay un espíritu de apatía que ha entrado a las iglesias hoy en día. Qué es la apatía? Estado de desinterés o falta de motivación o entusiasmo en que se encuentra una persona y que se comporta indiferente ante cualquier estímulo externo.


Una persona apática no avanza ni retrocede. Es una persona neutral.

Leámos Apocalipsis 3:14-19

En este pasaje Dios nos exhorta a dejar la tibieza, la indiferencia, la apatía en nuestras vidas. Las aguas de Hierapolis (que eran aguas calientes) y las de Colosas (aguas frías) en un punto se juntaban y cuando llegaban a Laodisea eran aguas tibias, estancadas y putrefactas.


En Laodisea pensaban que estaban bien, su apatía los cegaba a su verdadera condición. Pensaban que lo tenían todo y no tenían necesidad. Pero Dios les hace ver lo miserables que son a través de su mensaje en Apocalipsis.


Si queremos seguir avanzando en el reino de Dios, tenemos que erradicar la apatía de nuestras vidas.


A Sansón la apatía lo llevó a perder la presencia de Dios y caer en pecado. Hay 3 causas de la apatía en la vida de Sanson y que producen apatía en nuestras vidas.


  1. Cizaña. Sansón comenzó a relacionarse con personas que no lo dejaban crecer. Personas que lo estancaron y lo alejaron de la presencia de Dios. Debemos cuidar de a qué personas escuchamos, con qué personas nos juntamos. Hay 2 tipos de personas, personas que son trigo, personas de bendición y edificación y personas que son Cizaña, la cizaña estorba para el crecimiento y no da fruto.

  2. Corazón enfermo. (Hebreos 3:15) Cuando endurecemos nuestro corazón la apatía inundará nuestra vida fácilmente.

  3. Perder la visión. Cuando ponemos atención a circunstancias o personas que no son de provecho en nuestras vidas (cizaña) el enfoque se perderá irremediablemente. Sansón perdió la visión por poner sus ojos en una mujer que le era prohibida. (Jueces 16:21)


Tres cosas que debemos hacer para redimir la apatía: (Apocalipsis 2:4)

  1. Reconocer en qué momento perdimos el enfoque. Por la cizaña, un corazón duro, o por haber perdido el enfoque.

  2. Arrepentirnos de corazón

  3. Renovarnos, regresar a nuestro primer amor. Hacer las cosas que hacíamos cuando tuvimos nuestro primer encuentro con Dios.


No permitamos que las circunstancias ni las personas puedan cambiar nuestra dirección, puedan cambiar lo que Dios ya dijo que somos, nos vuelvan apáticos, nos hagan perder nuestro primer amor.


Mensaje por parte de nuestro hermano Ricardo Espinosa, Predicador de nuestra igleisa.


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