Lea, la mujer no amada.


Este mensaje está basado en Génesis 29:16-30 donde nos encontramos con una historia como sacada de cuentos de hadas, protagonizada por Jacob el hijo de Isaac, Raquel el amor inalcanzable y Lea, el personaje sufrido de la historia. Jacob anhelaba tener entre sus brazos a su hermosa doncella: Raquel, por la cual tuvo que trabajar 14 años, ya que en los primero 7 su suegro le cambia a la novia y le da por esposa a Lea, debido a que en las costumbres del pueblo primero debía casarse la hija más grande.


Seguramente Raquel se sentía dichosa por el esfuerzo que Jacob hacía por su amor. ¿Pero cómo se habrá sentido Lea, la mujer no deseada? Lea talvez tuvo que soportar el desdén de un novio que seguía trabajando por el amor de Raquel, su propia hermana y cuando el señor ve que Lea no es amada, él la bendice con hijos y le da a Rubén (porque Jehová a mirada mi aflicción).


Lea no fue una mujer pasiva, ella va a tratar de despertar el amor de su esposo Jacob, aunque sabe que no la am. ella En esta historia ella luchar con la única ventaja que tenía sobre su hermana, pues Raquel era estéril. En el nombre de los hijos de Lea se refleja la esperanza que tenía por ser la mujer amada y deseada por su esposo.


Sin embargo, este primer hijo no fue suficiente para conquistar a Jacob y Lea concibe un segundo hijo: Simeon; "por cuanto Jehová oyó que yo era menospreciada"; lo cual tampoco fue suficiente. Así Lea vuelve a concebir y da a Luz a Levi, pensando que en esta ocasión su esposo si se uniría ella.


Lea tuvo que enfrentarse a ver como día a día el hombre que amaba no le pertenecía. ¿Habrá sido Lea feliz?, ¿Que habrá sentido cada que veía a su hermana con Jacob?. Que terrible tener que sentir todo esto por causa de su propio padre, por estar en una situación que ella no pidió.


Ella era la candidata perfecta para entregarse a los vicios, las tendencias suicidas, pero lo interesante es que en esta terrible crisis, Dios usa todas las circunstancias para transformar su vida y da a luz un cuarto hijo; a quien llama Judá, porque dijo “en esta ocasión alabaré a Jehová”.


Lea tenia muchas razones para levantar el puño y enojarse contra Dios; sin embargo, tras todo el sufrimiento, ella decide voltear sus ojos a Dios y alabarlo. Años después, Jesús (El León de Judá) nacería del linaje de esta mujer que tuvo que pasar por lágrimas y sufrimiento.


Lea era la no amada, nunca nadie la defendió, a nadie le importó lo que ella sentía. Lea aunque no amada fue la madre de los primeros 4 hijos de Jacob y fue premiada con el linaje Santo.


Dios te escucha, el sabe tu angustia y el quiere unirse a ti. El siempre nos está viendo y le importamos más que cualquier otra cosa. En todo momento alaba al señor, que el tiene planes más allá de nuestros ojos.


Mensaje por Alejandro Pérez Ramayo, Servidor de nuestra iglesia. Para ver el video completo de este mensaje haga clic aquí.





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