RECIBIENDO LA PROMESA DEL ESPÍRITU


El regalo para los hijos de Dios es la Presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas... Jesús murió por ti y por mí para recibir este regalo invaluable, ¿crees estar dispuesto a recibirlo?

Gálatas 3:13-14

13 Pero Cristo nos ha rescatado de la maldición dictada en la ley. Cuando fue colgado en la cruz, cargó sobre sí la maldición de nuestras fechorías. Pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero».

14 Mediante Cristo Jesús, Dios bendijo a los gentiles con la misma bendición que le prometió a Abraham, a fin de que los creyentes pudiéramos recibir por medio de la fe al Espíritu Santo prometido.


Todas las promesas del Señor son Sí y Amén en Cristo, por medio de NOSOTROS... Pero todas las promesas de Dios están condicionadas a nuestra obediencia de Sus mandatos y principios. Por ejemplo, Abraham para recibir la promesa que se lee en Galatas 3, tuvo que salir de su tierra de origen.


Ahora, Jesús requirió de la llenura del Espíritu Santo para comenzar Su Ministerio; así mismo, los discípulos lo necesitaron... ¿Por qué nosotros no lo necesitaríamos? Se nos olvida que la Iglesia nació en el Pentecostés con un derramamiento poderoso del Espíritu Santo.


Hoy en día, pareciera que la Trinidad es "Padre, Hijo y la Santa Biblia"... Se ha dejado al lado al Espíritu Santo. En la mayoría de las Iglesias que han nacido de un mover del Espíritu Santo (las cuales impactaron ciudades enteras, naciones) al paso de los años comienzan a establecer "límites" y "reglas"; y esto provoca que la Iglesia se enfríe. Lo mismo sucedió con Israel, que después de que Dios los sacara de Egipto, el pueblo más de una vez se olvidó de Dios.


Afortunadamente, antes que la lámpara se apague, Dios tiene gente que busca Su presencia, que clame por Su favor y misericordia a favor de la nación entera.


Jesús muere en la Cruz para redimirnos de la maldición de la Ley y ocurren dos cosas, por las cuales Él murió:

— Para comprarnos a precio de sangre.

— Para que las bendiciones de Abraham nos alcancen para los que no somos del pueblo de Israel, así como la Promesa del Espíritu.


Y es en el día de Pentecostés cuando inicia el cumplimiento de la Promesa, sobre los 120 discípulos en el Aposento.


En Juan 14:15-27 Jesús habla acerca de las bondades del Espíritu Santo. En la primera parte de este capítulo (Juan 14) Jesús anuncia su muerte, pero Él les consuela diciéndoles que preparará un lugar para ellos. En la segunda, les habla sobre el "otro consolador": el Espíritu Santo (Juan 14:26)


Anteriormente se ha hablado sobre algunas maneras de cómo se manifiesta el Espíritu Santo (un toque, un don, un sello, Su bautismo y Su llenura). ¿Qué deseas en el Señor? ¿Un toque, un don, su sello...? ¿O la PLENITUD de su presencia en el bautismo y la llenura?


Mensaje por nuestro Pastor Enrique Arturo Espinosa Aullet.


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