Arrepentimiento que abre los cielos


Arrepentimiento significa cambiar la mentalidad y volvernos a Dios.


Isaías 64:1-4

1 !Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes,

2 como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos, y las naciones temblasen a tu presencia!

3 Cuando, haciendo cosas terribles cuales nunca esperábamos, descendiste, fluyeron los montes delante de ti.

4 Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera.


Cuando hablamos de los cielos abiertos nos referimos a tiempos de bonanza, de bendición, todo florece y vive; pero muchas veces parece que en nuestra vida los cielos están cerrados. En la historia de Israel los cielos se cierran a causa de su pecado. Quienes decidimos hacer de la presencia de Dios nuestro habitat, nuestras vidas están protegidas por la sombra del Dios todopoderoso (Salmo 91:1)


Salmos 91:1

El que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente.


No es que Dios cierre sus brazos de amor, si no que nosotros decidimos estar fuera de su cobertura. Nosotros mismos somos quienes decidimos cerrar los cielos al vivir fuera de la voluntad de Dios.


Isaías 64:6-9

6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.

7 Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades.

8 Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.

9 No te enojes sobremanera, Jehová, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad; he aquí, mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros.


Todas la promesas de Dios son en Él sy y amén por medio de nosotros. Para que la promesa se cumpla, yo tengo que hacer algo. Las promesas no son por gracia, son como una recompensa. Tu las tienes que tomar, que buscar, que orar y tu las tienes que recibir.


¿Te gustaría que los cielos estuvieran abiertos sobre tu vida, tu casa, tu familia?


Tres consejos para abrir los cielos:


1. Restaurar el altar. Busquemos un lugar en donde construir una relación con el Señor.

2. Orar o ayunar. Un hábito que deberíamos practicar al menos una vez a la semana para buscar a Dios.

3. Alabanza y adoración. Una vida de alabanza es una vida que continuamente glorifica a Dios. Que tus decisiones y actos revelan que eres un seguidor de Cristo.


Nuestros buenos actos son considerados como trapos de inmundicia. No porque no tengamos que hacer buenas acciones, sino porque lo que podamos hacer, comparado con lo que hice Cristo es nada. Dios no se aparta sólo a causa de nuestros pecados, si no porque aún sabiendo que fallamos no le buscamos.


Isaías 64:7-8

7 Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades.

8 Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.


Ninguna condenación hay para aquellos que están en Cristo, es decir, para los que no andan en la carne. Día a día debemos decidir crucificar nuestra carne, renovar nuestra mente conociendo la palabra de Dios para poder caminar de manera recta ante Dios. La revelación de Isaías es conmovedora: Y a pesar de todo lo anterior... Tus sigues siendo nuestro padre; somos barro y Tú el alfarero.


El pecado que cerró los cielos al pueblo de Israel fue alejarse de Dios. Cuando tu y yo nos alejamos de Dios comenzamos a pecar. Porque separados de él nada podemos hacer. Invocar a Dios, buscar su presencia, pedir su misericordia, orar, ayunar siempre va a hacer que el padre intervenga a nuestro favor.


¿Crees que el que te tejió desde el vientre de tu madre, que conoce todo de ti, pueda dejarte de amar a causa de tus pecados?


Su malestar sería, porque no le buscamos y le pedimos que nos ayude. Necesitamos conocer a Dios, como el Padre bueno que nos ama.


La razón por la que tu y yo nos debemos arrepentirnos no es por el miedo al castigo o al infierno, o porque Dios nos dejara de amar; sino porque deberíamos saber que la bondad, amor y paciencia de nuestro padre van a ayudarnos a cambiar.


Romanos 2:4

4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?


Aunque le negamos, le damos la espalda y seguimos pecando, Dios sigue siendo el padre amoroso que está esperando a que le invoques, a que le entregues tu vida para que como el alfarero comienza darnos la forma que el considera mejor.


Acerquémonos al padre y hagamos que los cielos se abran. Arrepentirnos significa volvernos a Dios.


Mensaje por nuestro Pastor Enrique Arturo Espinosa Aullet.


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