Una iglesia conforme el Corazón de Dios



Es más fácil conocer las acciones de Jesús, que entender SU ESENCIA. Conocemos todos los milagros que él realizó, las parábolas con las que enseñaba, los lugares que visitó con sus discípulos...

Pero, ¿realmente conocemos el corazón de Jesús?


Mateo 5:48 (RVR60)

48 Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.


Jesús nos manda a ser perfectos, pero ¿cuál es la ESENCIA de ser perfectos? La respuesta está en versículos anteriores. En Mt. 5:38, nos habla sobre el pagar "ojo por ojo y diente por diente". Aunque es un pensamiento equivocado (el cuál tenemos ya muy arraigado), no precisamente es correcto; incluso, Jesús nos invita (Mt. 5:39) a "poner la otra mejilla" ; es decir, bendecir y perdonar a los que nos lastiman.


Así mismo, Jesús nos invita a que nos entreguemos por completo a Él (Mt. 5:40); pero también entregarnos por completo al prójimo, y nos ayudemos los unos a los otros para ser cada vez mejores e ir mejorando en las cosas del Reino. No seamos egoístas con nuestras bendiciones y dones, sino mejor usémoslo sabiamente para ayudar a nuestros hermanos en Cristo.


Posteriormente, en Mateo 5:43-47, Jesús nos manda a AMAR A NUESTROS ENEMIGOS. Es muy fácil amar a nuestros amigos, y odiar a nuestros enemigos... Pero con este comportamiento no seríamos mejor que los gentiles. Si queremos realmente ser un reflejo de Jesús, debemos BENDECIR y ORAR por todas aquellas personas que en algún momento nos hirieron y/o nos abandonaron.


Y aunque los párrafos anteriores puedan ser un poco difíciles de digerir, es algo que como Hijos de Dios debemos hacer... Porque eso es exactamente lo que hizo Jesús por todos nosotros:

- Si Dios hubiera aplicado "ojo por ojo y diente por diente" con nosotros, entonces los que debimos haber sido crucificados, éramos nosotros y no alguien inocente.

- Para conseguir nuestra salvación, Dios no escatimó y por el contrario se entregó por completo. Dio todo lo que tenía — a su propio hijo —para reconciliarnos con Él.

- Y finalmente, Dios no sólo perdonó nuestros pecados, sino nos bendijo con la venida de Jesús y nos hizo Sus hijos.


Dios olvidó nuestros pecados, se entregó por completo por nosotros, nos perdonó, nos bendijo, nos dio una familia, y precisamente ESO es lo que Él quiere que hagamos por otras personas. Dios quiere que soltemos todo aquello que nos haya lastimado, y que PERDONEMOS... porque de eso se trata la Cruz de Jesús: del perdón y reconciliación de Dios hacia nosotros.


Mensaje por Ricardo Espinosa Ramos.

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